domingo, 4 de octubre de 2009

LA FAMILIA

Tres cosas me llenan de orgullo: familia, negocio, y sobre todo ideas, ah ¡qué ideas! -ventajas de recordar los sueños- pues nos han permitido vivir con holgura durante años.
Sara, nuestros tres hijos y yo conformamos una familia singular que podría denominarse bien avenida, aunque no siempre fue así. Ahora, prefiero olvidar nuestras penurias económicas y pasionales para centrarme en la sólida empresa que represento.
Sucedió el día que tuve la gran revelación que se manifestó en un sueño. Soñé que era gerente de mi propia empresa, rodeado de eficientes y capacitados colaboradores. Estos eran Sara y los chicos, dedicados por completo a la elaboración artesanal de billetes de cincuenta. El caso es que no podían ser otros, ni sé la razón. Solo sé que había billetes por doquier. Cuando pienso en ello, noto el cosquilleo de la avaricia como si los estuviera tocando.
Tiempo atrás ostenté un cargo de responsabilidad en una empresa harinera. Hasta hice un spot publicitario para televisión. Recuerdo el mensaje que transmití. Una voz en off anunciaba: José Silvente, director de los Laboratorios de Harinas Arco, les mostrará el transparente funcionamiento de nuestras instalaciones. Yo iba paseando, con la cámara al frente, cantando las virtudes del producto así: Con Harinas Arco, el pan aún más blanco. Y levantando ligeramente el dedo índice de la mano izquierda, continuaba el subliminal mensaje: ustedes han sido testigos.
Aquel año, se cuadriplicaron los beneficios de la empresa y recibí una sustanciosa gratificación que lapidé sin contemplaciones embarcándome en un lujoso trasatlántico durante dos meses. Cuando regresé a la sociedad encontré una carta sobre la mesa anunciando el cese. No recuerdo el argumento de despido, ni quiero hacerlo. Tenía entonces cuarenta y ocho años y pronto descubrí que para otras alternativas laborales que busqué, necesitaban candidatos de treinta. Huelga decir que sentí un profundo abatimiento tanto por el fracaso personal como el negro porvenir que se avecinaba.
Estos hijos míos reúnen potencialidades de trabajo escondidas. Tan escondidas, que prefieren vegetar cómodamente en el dulce hogar antes que aceptar ofertas de trabajo que les hagan madrugar. Están fuertemente enganchados a Internet y son unos verdaderos expertos internautas. A Marta, novia de mi hijo mediano, la considero de la familia por pasar la mayor parte del tiempo en nuestra casa compartiendo el mismo interés por la red y publicando blogs de diseño gráfico.
Cuando propuse materializar el sueño, toda la familia se mostró muy complacida y hasta sugirieron que la elaboración fuera a gran escala. Naturalmente, me negué en rotundo para no echarnos la policía encima desde el primer día que sacáramos los billetes a la calle.
Utilizamos papel Din A4 de 80 gramos, comprado directamente al proveedor mayorista, conocido de mi hijo José Manuel, al precio de ganga.
El coste inicial invertido fue de poca monta porque ya disponíamos en casa de otros elementos necesarios para hacer las copias.
Organizamos el plan de trabajo según las aptitudes de cada uno. José Manuel, José Ignacio y yo hicimos la función del escaneo. Mientras, las mujeres afinaban el pulso preciso a los retoques finales. Costó encontrar la solución a los malditos hologramas, que por cierto nos llevaban de cabeza, y gracias a la pericia de Marta, al final lo conseguimos.
Sara, hábil y segura dijo que para acelerar el envejecimiento del papel tendríamos que llevarlos en los bolsillos, mejor si vestíamos vaqueros, por la impregnación de resistencia. Y esto hicimos durante siete días, tiempo suficiente para obtener la patina convincente de viejos y así no levantar sospechas a la primera compra. El plan definitivo se llevó a cabo viajando por separado a distintos lugares de la comarca. No salió mal. Logramos colocar entre los seis, 3.800 euros en tiendas que ya sabíamos de antemano que no utilizaban esas engorrosas lámparas de luz violeta que nos hubieran delatado.
Siento gran satisfacción al ver cumplido mi sueño: Por fin trabajo. Ahora sólo necesito suerte y, ¡a vivir del invento!

1 comentario:

  1. Ameno y ágil , el relato que nos entrega" La Familia " impacta nuestras mentes llevándonos al cuestionamiento moral que envuelve su trama.
    Un retrato multidimensional de nuestra sociedad actual.
    Descúbrelo leyéndolo.
    Felicitaciones Ángeles
    Ramón Serra Fuentes

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